Punto Azul: un nuevo museo que llega al corazón de la provincia de Buenos Aires

A quince kilómetros de la ciudad de Olavarría, muy pronto tomará vida el Museo Punto Azul, un espacio cultural con más de 600 obras, fruto de la inspiración y el esfuerzo del docente y artista local Silvio Oliva Drys.

Cultura 18 de abril de 2021
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Sobre sus espaldas el artista olavarriense tiene una rica trayectoria vinculada con la gestión de espacios culturales, como el Museo de Arte de la ciudad de Azul -que dirigió durante diez años-, la dirección del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti de La Plata y la Dirección de Artes Visuales de la Provincia en 2007.

Y ahora, a sus 43 años, Silvio Oliva Drys enfrenta una de sus mayores desafíos: estará a cargo de la próxima inauguración del Museo Punto Azul, un espacio cultural que conjuga su experimentada mirada sobre gestión cultural con la vasta colección de más de 600 obras que ha reunido a lo largo de un cuarto de siglos y que, asume, “son distintas formas de verse y encontrarse”.

El nuevo museo, que tendrá su sede en la localidad de Sierras Bayas, partido de Olavarría, será distinguido con la llegada de la colección del artista y editor alemán Wolfgang Luh, de la ciudad de Kassel, lugar donde se graduó como editor y se especializó en Bellas Artes. La recopilación está compuesta por un repertorio de objetos muy particulares “reunidos con audios y voces, expuestos de determinada y específica forma, nos remite y lleva a otros lenguajes y formas de percepción”, relata Oliva Drys.

El artista, que también conduce un espacio cultural en la ciudad de Azul bautizado con su mismo nombre “Oliva Drys Espacio de Arte”, confesó que en su profesión tuvo la suerte de conocer a personalidades del mundo artístico y cultural. Una de ellas es Gabriela Aberastury, pintora y grabadora de gran trayectoria en Argentina y que fuera becada en la ciudad de Kassel por el Fondo Nacional de Artes en Alemania. Ella supo del proyecto Punto Azul Museo y fue un puente entre Olavarría y Kassel, “enriqueciendo con sus propuestas y su visión”, reveló Oliva Drys en charla con Télam

-Silvio, ¿qué propone Punto Azul Museo en una pequeña localidad como Sierras Bayas?
-Un nuevo desafío que no es circunstancial sino que es parte de todo un trabajo que va encontrando su sentido. No de existencia ya que eso para mí está muy claro, sino un sentido más bien de pertenencia; de mirar el potencial de una localidad, de interpretar al arte como un factor de desarrollo cultural desde un espacio tan rico en su historia. Con propuestas turísticas propias del Sistema de Tandilia -las sierras más antiguas de la Argentina- que une Mar del Plata, Tandil, Balcarce, Benito Juárez, Olavarría, Sierras Bayas y Azul.

Hay muchas pequeñas localidades del centro de la provincia de Buenos Aires que tienen todo por ofrecer. En fin, lo que pretendo generar desde Punto Azul básicamente, es descentralizar que es una palabra que se usa mucho y se aplica poco.

-La colección de Wolfgang Luh sin dudas será protagonista en Punto Azul Museo. ¿Qué otras obras se van a exhibir allí?
-El museo tendrá como patrimonio -y se exhibirá alternadamente- la colección que he ido reuniendo desde hace 25 años, constituida por representantes del arte argentino cuyos nombres son parte ya de la historia como Claro Bettinelli, Leopoldo Presas, Norberto Onofrio, César López Claro, Carlos Giambiagi, Zdravko Dučmelić, Ana Tarsia, Jesús Marcos y Víctor Chab, entre otros.

También una visibilización de grandes creadores que son del interior de la provincia como Emilio Reato, Nicolás Hernandorena, Mauricio Nizzero, Malena López Aranguren, Cristina Fresca, Andrés Garavelli, Benjamín Aitala y Osvaldo Morua. Habrá dos salas dedicadas a Gabriela Aberastury y Norma Bessouet y otra que tendrá el nombre de un gran maestro de la pintura como lo fue Eolo Pons. Por supuesto que toda colección implica un recorte, una mirada, pero he tenido suficientes aportes y opiniones que me han ayudado a organizarla, a crearla. Nada estará como algo estanco o permanente sino con propuestas curatoriales cuyos contenidos o temáticas se irán desarrollando de acuerdo a diversos criterios.

-No son solo pinturas las obras que van a estar expuestas en las salas, ¿qué otra disciplina tendrá su espacio en la exhibición?
-El material gráfico es algo que me interesa mucho. Los afiches de exposiciones que hablan de museos, galerías, instituciones diversas y todo un circuito en el que se difundían actividades y artistas. Algo que es raro encontrar reunido y mucho más en exhibición y esto es parte de la colección. Es curioso porque todo ese material expresa muchas cosas, no solo la actividad en sí misma sino que también reflejan criterios de diseño, formatos, lugares que alguna vez fueron emblemáticos, realizaciones en talleres o imprentas, entre mucho más. De este recorte de la colección hay casi 200 afiches que van desde la década del 50 al 2000. Algo así como poder ver 50 años de testimonios silenciosos que habitaron paredes para la vista pública, locales comerciales y todo esto en un tiempo en el que la tecnología actual era absolutamente impensada.

Otro aspecto de la colección son los paisajes de diversos artistas, como Pablo Suárez, Carlos Cañás, Julio Barragán y Daniel Fitte, gran artista de Sierras Bayas. Siempre digo que para Fitte Sierras Bayas es lo que a Quinquela significó La Boca.

La escultura también tendrá su preponderancia con obras de Leo Vinci, Rafael Martin, Vilma Villaverde, y un gran maestro: Leo Tavella, cuyo reconocimiento internacional, es para destacar y hasta dimensionar. Esto habitará un espacio específico como lo es un patio dedicado a la escultura.

No son solo pinturas, esculturas o demás disciplinas sino también numerosos archivos y documentos constituidos por catálogos y libros que no fueron de masiva circulación. Cartas manuscritas, objetos muy poco usuales de mostrase como lo son las piedras litográficas y chapas originales de grandes artistas como Aída Carballo, entre otros.

La obra que llegará desde Alemania de Wolfgang Luh es otra cosa y es algo muy amplio para abordarlo en una breve respuesta. Es una colección de objetos muy particulares que, reunidos con audios y voces, expuestos de determinada y específica forma, nos remite y lleva a otros lenguajes y formas de percepción. Esa confesión y reconocimiento a la instalación llamada Vollversammlung de Wolfgang Luh me llena de orgullo. Tomar dimensión de su trascendencia me lleva a tener el anhelo que sea de curiosidad para, una vez instalada en Punto Azul Museo, recibir a muchos allegados al arte o interesados en vivir otra experiencia.

-Gabriela Aberastury es una artista de trascendencia en la movida cultural de Kassel...
-Gabriela Aberastury es una artista con una trayectoria extraordinaria y como suele suceder, hasta poco dimensionada, injusticias que el ambiente del arte tiene mucho en su historia. La conozco a partir haberla convocado a una muestra homenaje a Alicia Scavino en el Museo López Claro de Azul en 2006. Más de diez años después, mi interés en una de sus pinturas llamada "La mil y una noches", nos vuelve a poner en contacto. Gabriela no es solo una artista que ostenta los mayores premios y reconocimientos que otorga nuestro país y muchos otros donde ha estado, sino que es una gran visionaria.

Creadora y productora en el inicio de Radio Clásica, gestionó y concretó muestras colectivas de artistas argentinos en el exterior, intercambios epistolares con Ray Bradbury, además de ser la autora de la edición de "El Aleph" de Jorge Luis Borges -que considero como la más importante hasta el momento- realizada para bibliófilos; consta de solo 25 ejemplares y que, entre otros lugares, pertenece al acervo patrimonial de la Biblioteca de Boston.

Reencontrarla fue también sentir cuánto lamento que obras de grandes artistas como Aberastury o Bessouet estén más afuera del país que representadas en nuestros museos o instituciones. Gabriela conoce el proyecto Punto Azul Museo y lo enriquece con sus propuestas y visión. Genera puentes, entre ellos el de Wolfgang Luh, que reside en Kassel, Alemania. También con la donación generosa de numeroso material y obras. Todo ello significa no solo un legado sino también una responsabilidad.

-En cuanto a la construcción y puesta a punto de Punto Azul Museo, y siendo que habrá profesionales involucrados de otro rubro, ¿pensás darle una estética particular, algo que te gustaría que sea de determinada manera?
-Sierras Bayas tiene una fuerte impronta y el trabajo en equipo junto a Génova Arquitectos y C- Z Arquitectos ha sido fundamental para este proyecto. La construcción donde se proyecta el museo es parte de un emplazamiento que en su origen fue un hogar y que hoy esas paredes construidas de piedra se preservan como identidad del nuevo espacio. Hemos concebido el proyecto de edificio como una integración con el paisaje que lo circunda.

El trabajo de los picapedreros que a principios del siglo XX erigieron esas paredes se respeta y concibe como parte de la identidad del proyecto. Una construcción del pasado conviviendo con un criterio del siglo XXI. De los espacios de mi país que más me enorgullecen, es el Museo Casa Rosada o del Bicentenario, inaugurado en 2011, donde la convivencia de lo que se exhibe con la identidad del lugar y su historia, ha sido una referencia para proyectar Punto Azul Museo.

-Imagino que tendrás referentes que impulsaron tu rica trayectoria.
-Referentes serían muchos nombres, de grandes artistas, amigos, ejemplos de gestiones o experiencias vivenciadas. Estudié docencia en la escuela de Bellas Artes de Azul, dirigí el Museo de Arte de esa ciudad durante diez años. Integré la catedra de Derecho Humanos coordinada por Monseñor Esteban Hesayne, lo cual fue un privilegio. Estuve a cargo de la dirección del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti de La Plata y la Dirección de Artes Visuales de la Provincia en 2007. Todos y todo han contribuido de alguna forma a impulsar este proyecto.

-Con tantos años en el arte, ¿lograste tener alguna colección personal?
-Es complejo explicar cómo está compuesta una colección porque es como explicar la palabra pasión. He reunido más de 600 obras que hacen a formas de verse y encontrarse, una colección en algo se parece a eso: un espejo donde mirarse. Ese espejo, entonces, pretende ser compartido.

-Entiendo que en esta disciplina existe un desafío que subyace a la obra de arte en sí y al artista en general, que es, en parte, seducir o cautivar al público. A la hora de armar una exposición, ¿tenés en cuenta qué artista o autor podría llegar a convocar más gente o o simplemente es una elección propia?
-Me gusta más pensarlo como una elección personal y el interés está en querer compartirlo. Por mi trabajo y profesión de sentirme docente, gestor cultural y artista es que pienso en la construcción de un espacio donde se muestre, exhiba y permita una forma de estudio y difusión de las artes plásticas. Pensar en el público es importante; construir el interés de un potencial público me resulta un desafío.

-En estos meses muchos museos en Europa han optado por la modalidad de streaming para mostrar sus obras.¿Considerás que podría ser una posibilidad a futuro en tu museo en caso de que continúe la pandemia?
-Me gusta la pregunta porque me permite decir y compartir que esos dos formatos no solo serán necesarios sino imprescindibles para convivir. No porque tenga una mirada apocalíptica del momento que vivimos y descrea del encuentro; siento que lo vamos a superar y las políticas públicas sobre la situación actual las vivo como correctas y me dan más certezas y esperanzas.

Esta experiencia debe dejarnos la mejor enseñanza posible. No se puede negar el impacto de los nuevos medios en las redes, en todo caso se deberán aprovechar esas circunstancias. Es un momento de cambio de paradigmas, sobre los que podemos reflexionar. Mi intuición dice que trabajaré para que la experiencia vivencial del encuentro con una obra sea posible, sin olvidar las demás herramientas virtuales. Y me remito a esa palabra, herramientas. Pienso tanto en aquellos que levantaron hace más de un siglo las paredes de lo que pronto será un museo, como en la difusión o transmisión por una vía virtual. Punto Azul Museo no solo será un lugar de exhibición sino también de investigación.

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