Una abogada considera que el caso de la mujer policía que se suicidó debe ser juzgado como "femicidio"

"La violencia virtual le hizo ponerse una pistola en la cabeza”, dijo la abogada en derecho informático Marina Benítez Demtschenko, quien añadió que se trata de "femicidio porque hay muchísimas formas de lograr la fulminación de una mujer”.

Policiales 08 de diciembre de 2020
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El caso de la mujer policía de 26 años que se suicidó después de que un hombre con el que tenía una relación viralizara videos íntimos debe ser considerado como un caso de femicidio, opinó este lunes la abogada en derecho informático Marina Benítez Demtschenko.

Demtschenko subrayó que “la violencia virtual tiene el mismo fin: anular a la mujer para ejercer control", incluso en casos en loq ue se puede llegar al "suicidio inducido".

La abogada comentó un informe de la Fundación Activismo Feminista Digital, organización que preside, elaborado a través de denuncias, artículos de prensa y consultas en el período 2018-2019.

"La difusión de material íntimo, acoso virtual y acceso indebido a redes sociales” fue realizado en casi el 60% de los casos por “ex parejas que han tenido un vínculo afectivo con la víctima”, mientras que más del 70% de "la violencia machista se ejerce a través de Whatsapp”, dice el informe.

Belén San Román murió ayer en el hospital municipal de Bragado, cinco días después de haberse disparado en la cabeza con su arma reglamentaria luego de la viralización de una serie de fotografías íntimas y un video.

Según los familiares de la víctima, el responsable de la difusión de esas imágenes íntimas fue Tobías Villarruel, con quien la mujer policía había establecido una relación, aparentemente virtual.

“Es un caso paradigmático por el hecho de que termina con un suicidio, pero no es el único, hace años que esto está instalado en Argentina”, alertó la abogada.

Con respecto al término “pornovenganza”, utilizado en muchos medios de comunicación para presentar este caso, la letrada afirmó que no está de acuerdo con el concepto porque encierra dos temas.

“Pornografía es la representación de escenas con el objetivo de estimular sexualmente a otras personas y en la intimidad no estamos produciendo para otros. Mientras, la venganza implica una reacción, es ´algo habrá hecho’”, señaló.

La letrada que estudia este tipo de casos desde 2012, aseguró que las mujeres representan “el 90 por ciento de las damnificadas" y, por lo tanto, "está detrás la violencia de género; no hay dudas”.

Sobre el sumario administrativo que le inició Asuntos Internos de la Policía a Belén, la abogada afirmó que hubo “falta de perspectiva sobre esta problemática" porque, de este modo, "culpabilizarían a la víctima de lo que le está ocurriendo, se metieron en su vida privada”.

“Es como decir, ‘vos tenías obligaciones éticas con tu investidura y ahora bancátela’”, y sentenció: “Esto colaboró con el suicidio, si no fue determinante”.

También indicó que “la realidad es que cuando hay intercambio de video o imágenes, es parte de las relaciones interpersonales, pero cuando terminan difundiéndose tienen un impacto lesivo muy grande en la vida de las mujeres porque son estigmatizadas por la sociedad”.

Demtschenko añadió que la estigmatización “es parte de la violencia machista y toda la sociedad colabora. Esto es lo que llevó a esta chica a suicidarse”.

“En general, la difusión se hace a través de grupos de WhatsApp, entre amigos y después lo sacan de la órbita de la amistad y lo siguen difundiendo”, precisó.

“Una cosa es por WhatsApp, y otra es que se aloje en plataformas que permiten difusiones masivas. Si lo colocan en sitios pornográficos hay muchas formas para que la víctima inicie la denuncia y lo den de baja. Las plataformas tienen un rol secundario”, explicó.

Graciela Álvarez, madre de la joven, denunció, por su parte, a través de su cuenta de Facebook que Villarruel -oriundo de la ciudad de Chivilcoy- fue "el que viralizó fotos y videos" de su hija "hostigándola y amenazándola", y que esta situación provocó "que ella termine con su vida".

"Mi hija recibía burlas, hostigamiento, había gente que le mandaba mensajes privados diciéndole barbaridades", agregó.

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“Ni Diego, ni toda su familia merecía el trato sucio, indigno y deshonesto que le dieron las plataformas sociales a las imágenes sensibles para absolutamente todos. Claro, ellos no conocen que es la ética y el respeto a la gente, mucho menos al difunto y sus deudos”, expresó el letrado.

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